SIGLO XIX
A principios del siglo XIX, los intereses agrarios eran gesionados por la Administración Central: Ministerio de Fomento y después Ministerio de Agricultura.
Las primeras asociaciones de agricultores y ganaderos surgieron a finales del siglo XIX como consecuencia de la promulgación de la Ley General de Asociaciones de 1887 denominadas Cámaras AgrÃcolas y que eran asociaciones de adscripción voluntaria, de interés público y que, una vez reconocidas como tales pasaban a llamarse Cámaras AgrÃcolas Oficiales. Se trataba en este punto de un sistema semejante al actual relativo a las Asociaciones de agricultores y ganaderos, que una vez reconocidas por la Direccion General de Producción Agropecuaria e inscritas en su Registro, pasan a adquirir la condición de Juntas Agropecuarias Locales.
PRINCIPIOS DEL SIGLO XX
Esas primeras Cámaras AgrÃcolas en el fondo eran verdaderos sindicatos agrÃcolas, por tener atribuÃdas funciones de defensa y fomento de intereses agrÃcolas. Pero junto a ellas coexistÃan los Sindicatos Agrarios y las Comunidades de Labradores, creadas en 1.898.
LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA Y LOS CONSEJOS PROVINCIALES AGROPECUARIOS
Un Real Decreto Ley de 1929 crea los Consejos Provinciales Agropecuarios en las Diputaciones Provinciales. Se intenta de esta forma suprimir las Cámaras AgrÃcolas Oficiales constituidas en 1919 y reconducir la organización corporativa de agricultores y ganaderos a la Adminstración Local.
Estas nuevas entidades corporativas constituyeron el primer precedente de la posterior organización vertical del régimen franquista, diseñado por el Ministerio de Trabajo, cuyo artÃfice fue don Eduardo Aunós.
La atribución de estas competencias a las Diputaciones lleva consigo el recargo de hasta un 5% de la contribución rústica.
A continuación, otro Real Decreto de 1929 instauró las Cámaras de la Propiedad Rústica en cada una de las provincias, en aras de la promoción del fomento y de la defensa de los intereses generales de la propiedad rústica, lo que supuso la total extinción de las Cámaras AgrÃcolas Oficiales.
Con la caÃda la Dictadura procedió a suprimir, tanto los Consejos Provinciales Agropecuarios como las Cámara de la Propiedad Rústica, volviendo a restablecer las antiguas Cámaras AgrÃcolas Oficiales a principios de 1930.





